Misioneros Combonianos Hijos del Sagrado Corazón de Jesús, en la Misión de California (1948-1975)*

Misioneros Combonianos Hijos del Sagrado Corazón de Jesús, en la Misión de California (1948-1975)*

date_range13-Dic-2019

Primera parte
De lo que aquí se trata es de acercarnos al encuentro inédito de los misioneros Combonianos con aquella generación local receptora y su contexto social y, de ser posible, a las secuelas evangelizadoras en nuestra actual comunidad católica y no católica sudcaliforniana. Es preciso decir que esta primera entrega obedece a la amable comunicación de un lector anónimo de La Red, y en particular de efemérides, quien sugirió el tema con su comentario: “Son bienvenidas las semblanzas de curas misioneros, pero me gustaría tener un referente más sólido del impacto (sic) de los Combonianos en la evangelización en la gente de mi tierra”. De manera muy sucinta  intento contestar a mi lector anónimo, previa consulta de documentos fundacionales relativos a la cuestión sugerida. Por la amplitud del tema a desglosar, éste recorrido narrativo lo haré en entregas, siendo esta la primera.

Origen. El grupo Comboniano del Corazón de Jesús fue fundado  por san Daniel Comboni el 1 de junio de 1867 en Verona, Italia, con el objetivo de evangelizar el África Negra. Los misioneros Combonianos son una congregación religiosa clerical, incluida en el Clero Regular; el otro gran segmento de la Iglesia católica lo compone el Clero Secular. Este Instituto Comboniano cuenta con una filosofía de vida propia la cual se encuentra en un canon de vida. Tal documento es importante para la unidad del Instituto ya que profundiza la identidad de cada uno de los misioneros y define la metodología en el trabajo que realizan. Es la guía que marca el camino de la labor evangelizadora, objetivo principal de toda congregación religiosa.

Mística. Dentro de la mística comboniana se encuentran dos elementos; uno que tiene que ver con el aspecto religioso y en el que los misioneros encuentran su fuerza: El corazón de Jesús y el misterio de la Cruz, como símbolo y signos del sufrimiento de Cristo y al que quisieran emular; el otro elemento, más terrenal, tiene que ver con la dirección de sus esfuerzos: los más pobres y abandonados del mundo. Consecuentemente, la labor de evangelización de la Congregación Comboniana, tenía como base desde su fundación aspectos no solo religiosos sino también sociales. La actividad de la evangelización es concebida también como una liberación integral. Este fundamento integral toca asuntos religiosos, culturales, sociales, políticos y económicos. En este sentido, la Congregación debe realizar acciones que promuevan la justicia, ayuden al hombre a deshacerse del miedo, de la ignorancia, el hambre y las enfermedades. Además, los misioneros deben colaborar con aquellas instituciones religiosas y civiles que apoyen el progreso humano. Puede asumir gustosamente tareas escolares, tanto de naturaleza pastoral como de enseñanza.

Por qué los Combonianos a la Misión de California y no a la África Negra.

La Iglesia católica usa formas diversas para desplegar su misión evangelizadora, es decir dar a conocer  la palabra de Dios a quienes la desconocen y a vivirla como ejemplo de vida, en todo el orbe. Y son precisamente los Institutos Religiosos conocidos como el Clero Regular, los encargados de hacer camino, antes que nadie, en los campos de Misión. Los misioneros Combonianos pertenecen a ambas formas de organizaciones, como indiqué líneas arriba.

Así, podemos identificar tres formas de organización que sirven a la Iglesia como plataforma de penetración en regiones con población no católicas o en aquellas donde no se ha enraizado completamente. Los tres tipos de unidades administrativas previas al establecimiento de una Diócesis son: la Misión, la Prefectura Apostólica y el Vicariato Apostólico.

La Diócesis de La Paz logró su establecimiento hasta 1988. De donde se infiere que, históricamente, las Congregaciones Religiosas evangelizadoras no han encontrado senderos sencillos para su trabajo apostólico sino todo lo contrario. Ya que desde el arribo a Loreto de los padres Jesuitas, en 1697, hasta 1976 este vasto territorio peninsular fue considerado como tierra de Misión, esto por diversas causas, entre otras, por  su aislamiento geográfico, la escasa población humana y más que nada por el sutil abandono secular y clerical infligido a esta última frontera de tierra inhóspita, pobre y lejana. Porque para que la Santa Sede designe a un territorio como Diócesis debe existir en la Iglesia, particular capacidad para autofinanciarse, debe ser capaz de producir sus propios sacerdotes que atiendan a la feligresía local y debe contar además con sólida articulación orgánica de los católicos que se encuentren adscritos a su territorio.

En este particular caso de evangelización peninsular y sudpeninsular  se distinguen dos periodos misionales: uno que duró de 1697 a 1854 con el establecimiento de tres órdenes religiosas que han tenido mucho peso, no sólo para la Iglesia, sino también como institutos colonizadores. Estos misioneros pertenecientes a las órdenes de la Compañía de Jesús, mejor conocidos como Jesuitas, a los Franciscanos y a los Dominicos. El segundo periodo misional abarcó el lapso comprendido de 1939 a 1975. En este periodo estuvieron en la parte sur de la Península dos Congregaciones Religiosas Clericales: Los Misioneros del Espíritu Santo (1939-1948) y los Misioneros Combonianos Hijos del Sagrado Corazón de Jesús, mejor conocidos como Combonianos.

La labor misional desarrollada por estos últimos durante los años 1948 a 1975 resultó ser de gran importancia para la Iglesia católica ya que la actividad realizada por esta Congregación sentó las bases para la creación, primero de la Prefectura Apostólica, en 1958, del Vicariato Apostólico, en 1976, y después para el establecimiento de la Diócesis de La Paz, en 1988. Aquella labor callada pero efectiva de los misioneros Combonianos en Sudcalifornia será abordada en elsegundo fragmento de este ensayo.

Segunda parte

Recordemos que  líneas arriba se trató: 1) El origen del  grupo Comboniano del Corazón de Jesús fundado  por san Daniel Comboni; 2) de la mística comboniana; 3) se explicó por qué los Combonianos llegaron, en 1948, a la Misión de California y no a la África Negra; y, 4) el arduo trabajo apostólico necesario desde  el campo de misión hasta la elevación de la Diócesis de La Paz, en 1988.

También indicamos que en este particular caso de evangelización peninsular y sudpeninsular  se distinguieron dos periodos misionales: uno que duró de 1697 a 1854 con el establecimiento de tres órdenes religiosas que han tenido mucho peso, no sólo para la Iglesia, sino también como institutos colonizadores. Estos misioneros pertenecientes a las órdenes de la Compañía de Jesús, mejor conocidos como Jesuitas, a los Franciscanos y a los Dominicos. El segundo periodo misional abarcó el lapso comprendido de 1939 a 1975. En este periodo estuvieron en la parte sur de la Península dos Congregaciones Religiosas Clericales: Los Misioneros del Espíritu Santo (1939-1948) y los Misioneros Combonianos Hijos del Sagrado Corazón de Jesús, mejor conocidos como Combonianos. Aquella labor callada, ferviente y efectiva de estos insignes misioneros en Sudcalifornia es abordada en esta segunda y última entrega.

Ámbito religioso. Con la llegada de los Misioneros del Espirito Santo, los reverendos padres Agustín Álvarez y Guadalupe Álvarez  despertaron un poco la fe y la práctica religiosa entre los californios. La semilla de la fe estaba y existía latente desde los primeros misioneros que llegaron a nuestras tierras en 1697, tanto en la gente de los pequeños poblados como  de las rancherías. Más bien lo que faltaba era propagar esa fe, evangelizar, catequizar. Seguir animándolos a ir a los templos y capillas, que paralelamente se construían, en el proceso de inculturación; asistir a Misa y mandar a los niños al catecismo. Es así como, a partir de 1948, empezaron a llegar Misioneros Combonianos Hijos del Sagrado Corazón quienes vinieron a colaborar con Misioneros del Espirito Santo, atendiendo la parte sur de la Península.

Y desde el primer día del arribo de los  primeros seis sacerdotes Combonianos ellos fueron designados a las poblaciones con el mayor número de habitantes, con la firme misión de evangelizar y catequizar. Así tenemos registros de las primeras celebraciones religiosas en la Misión  de California de 1948 a 1949. (Poco a poco fueron llegando más y más padres y hermanos coadjutores Combonianos y pudieron llevar a cabo la segunda gran evangelización acaecida en el s. XX, en la parte austral de la Península).

1948. Por ejemplo, en la parroquia de  La Paz celebraron con enorme entusiasmo el 24 de enero la fiesta de Nuestra Señora La Paz; el 15 de agosto Fiesta de la Asunción y el 12 de diciembre Fiesta de la Virgen de Guadalupe.

1949. Celebraron: el 12 de marzo, la Manifestación de amor a la Virgen; el 2 de marzo Miércoles de ceniza, el 21 de marzo preparación  para la semana santa; en mayo: Mes mariano, que ilustra la aparición de Fátima; el 15 de agosto Fiesta de la Asunción; el 2 de octubre anticipo de la Fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús Patrona de la Juventud femenina; el 13 de octubre, Fiesta Mariana Mexicana; el 1 de noviembre Fiesta de Todos los santos; 2 de noviembre Día de los muertos; el 11 de diciembre la Procesión por el día de la Virgen; el 25 de diciembre, Fiesta de Navidad y 31 de diciembre Año Nuevo.

Con el  trabajo parroquial intenso y de catequesis de los párrocos Combonianos en los templos de La Paz, Todos Santo-El Triunfo-San Antonio, San José del Cabo, Loreto, San Luis Gonzaga, Ma Auxiliadora (en el valle de Santo Domingo), La Purísima, Santa Rosalía, San Ignacio y demás capillas de nueva creación, la fe y la vida religiosa empezó a reavivarse en los sudcalifornianos. 
mujeres consagradas. Por tanto a las diferentes congregaciones de monjas mexicanas y extranjeras
se les debe un merecido reconocimiento, aún pendiente.

En suma, a los Misioneros Combonianos Hijos del Sagrado Corazón de Jesús se les debe la fundamentación de la pujante Diócesis de La Paz, cuya población de católicos asciende a 512 200, donde la autoridad máxima es don Miguel Ángel Alba Díaz, Obispo de La Paz.

Francisco López Gutiérrez

*Este ensayo fue publicado en dos ediciones del órgano de formación e información mensual La Red, Año 3.
No. 36 y 37 de agosto y septiembre de 2019.