Vampiro de la Purísima

Vampiro de la Purísima

date_range13-Dic-2019

Arthur Charles Blackman, un nombre que recorre las mentes de los sudcalifornianos inundando de
imaginación con historias de misterio y dándole fama al famoso “Vampiro de la Purísima”
El mito ha tomado muchas vertientes, desde que llego en un barco antiguo con ataúdes adentro
muy al estilo de la novela de Drácula, hasta otros donde afirman que el vampiro no es Arthur, sino
su esposa Loreto quien regresa 100 años después de su muerte para vengarse de todos aquellos
que en vida los acusaron de ser vampiros.
Registros históricos comprueban que si hubo muchas enfermedades y muerte en el territorio de
Baja California Sur, pero que estos personajes hayan sido acusados por tales desgracias es parte de
la leyenda y no es verificable de manera histórica.
Pero detrás de la misteriosa tumba en el poblado de la Purísima y la naciente leyenda de
vampirismo, existe una persona real, y aunque las historias de vampirismo solo quedan en
historias fantásticas, el rastrear a este personaje fue complejo pero interesante.
Darle una cara al mito o a la leyenda es de vital importancia para enriquecerla ya que de muchas
maneras beneficia el aporte cultural e histórico de Baja California Sur. Una de las principales
dificultades de rastreo fue que en muchos de sus registros utilizaba su apellido materno antes del
paterno.
Muchos acontecimientos en la vida de Blackman coinciden con lo relatado en la leyenda del
“Vampiro de La Purísima”, como la muerte de su esposa Loreto Osuna en 1912 por mal de parto
que se puede verificar en el documento 460 del 18 de enero de 1918 que contiene Permisos de
exhumación, concedidos por el Gobernador del Distrito Sur, solicitados por José Osuna de La
Purísima, para su hija Loreto Osuna de Blackman, resguardados en el Archivo Histórico Pablo L.
Martinez. Y su exilio y desaparición de Baja California Sur también, pero contrario a lo que se
relata en la leyenda no murió de depresión, ni fue asesinado por una muchedumbre furiosa, al
contrario. Después de la muerte de su esposa, tuvo un papel importante en el desarrollo social y
económico de Baja California Sur, como lo evidencian documentos encontrados en el Archivo
Histórico Pablo L. Martínez, incluso siendo un personaje tan importante para aparecer en el libro
de “Forjadores de Baja California” de Carlos Domínguez Tapia.
¿Entonces, dónde nace la leyenda? Aún seguimos investigando quizás por su aspecto extraño o
por su fascinante pasado en Estados Unidos que estamos descubriendo en las investigaciones, lo
cual quizás lo habrían hecho tener un carácter duro, digno de temer; incluso en los documentos
redactados por él, que hemos encontrados en el Archivo Histórico se muestra como un tipo duro y
enérgico que siempre obtiene lo que quiere por ejemplo el documento encontrado en el Archivo
Histórico con el número 58 del año1918 envidado desde San Diego, California, donde se envía una
solicitud del norteamericano Arturo C. Blackman representante de Delbert J. Haff, relativa a la
desocupación de una casa de su propiedad ocupada por el director de la escuela de Bahía
Magdalena; además contiene un escrito, relativo al acuerdo dictado por el gobernador interino,
concerniente a los permisos para exportar y explotar los productos de las tierras de que fue dueño
dicho extranjero, en isla Magdalena, Margarita y a lo largo de la costa occidental de la península
de Baja California.

Ya hemos descifrado lugar de nacimiento, el cual podemos aclarar que no fue como popularmente
se creía, que era Illinois, sino en un lugar muy cercano de ahí; en Iowa. Aunque se haya
desempeñado como mecánico al llegar a Baja California, tuvo una labor más importante, incluso
muy relevante en la historia de Estados Unidos, todos estos y más datos fascinantes estamos
preparándolos para terminar la investigación con todos los documentos que avalen los
descubrimientos, y como avance podemos afirmar que Blackman no está enterrado en México
sino en el extranjero, ya conocemos su ubicación, fechas de nacimiento y muerte pero la
investigación sigue abierta para encontrar los documentos y evidencias para descartar cualquier
confusión.
Para terminar describiremos a Arthur Charles Blackman como aparece en sus documentos de
inmigración cuando abandono el país en 1921:
Ojos azules, tez blanca, color de cabello café, complexión media, nariz delgada, barbilla redonda
y una cicatriz evidente en medio de la boca.

Gilberto M. Ortega