Te vi pasar

Te vi pasar

date_range13-Dic-2019

Sueño con aquel instante
cuando te vi pasar
por el mundo de confluencia
del suspiro, de la meditación que danza
en los recuerdos,
del predominio del vacío
y la soledad que mata
el brillo de las cosas.
Mi angustia se esfumó
con tu presencia.
Vibré con el aire desplazado
que irradió la energía
y dio rumbo a mi vida incierta.
Sin mover un músculo,
sin pestañear,
te vi pasar.
Mi impulso fue mayor
a mi embeleso.
Tras tu marcha
seguí por la senda florida
donde tus pasos marcaron la ruta
y el pulso de mi emoción creció.
Te vi pasar
y desde entonces
fui testigo furtivo
de tus diarios paseos.
Aprendí a admirar
tu perfil de princesa ataviada
con sus prendas de gala.
Me convertí en cómplice del viento
y con su arte acaricié tu sedosa cascada
de negros cabellos
que a tus hombros caían
con gran esplendor.
Recuerdo aquel hermoso vestido
en danza de holanes
que al paso del aire
mostró tu forma sensual,
expresión que atrapó las miradas
y a las nuestras fundieron

en un rayo de luz,
fuente de gracia,
virtud de atracción.
Te vi pasar
y sin límites mis sueños surgieron.
Los misterios del hechizo
echaron sus redes
y absorbí tu frescura de bosque
y tu aroma de ramos de flores.
Tu rostro iluminó a mis noches,
fuiste estrella de mi firmamento,
y tu sonrisa en suspenso,
mi inspiración.
Desde la distancia,
todos los días te acompañé,
pero fue más grato el instante
cuando abordé tu noble sentir.
Dichoso el día que la conjunción se dio.
Juntos soñamos nuestro destino
como resplandor del amanecer,
toque sensual de pretensiones
nacidas bajo la luz;
realizaciones logradas en el recinto estrellado
de nuestro universo,
inmensas en la distancia del tiempo,
intensas en el pedir de los dos.
Desde aquel día que te vi pasar,
grabé tu figura como un talismán,
presagio del amor perenne,
el que hoy,
junto a ti,
mi entusiasmo lo goza
en el paraíso soñado
de nuestra pasión.

Gilberto Ibarra Rivera